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Jaime-Muniesa

SEVILLANAS DEL BODORRIO

Estas sevillanas pueden cantarse con la musica de las famosas sevillanas del recuerdo o sea, "Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va.......

SEVILLANAS Del BODORRIO

(Primera)

La noticia esta en Sevilla

Ciudad de gran tradición.

++++guitarra++++

Ciudad de gran tradición

La noticia esta en Sevilla

Ciudad de gran tradición    

Se ha celebrado el bodorrio

De la de Alba y Miguelón.

 ++++guitarra++++

De la de Alba y Miguelón

Se ha celebrado el bodorrio

De la de Alba y Miguelón

Madre del amor hermoso

Que alegría y que ilusión.

++++guitarra++++

La duquesa luce un traje

Diseñado por Lucchino

Y Miguel lleva un traje

De esos que llaman chaqué

Que le ha prestado un vecino.

       (Segunda)

La novia es octogenaria

Y él novio es sesentón.

+++++guitarra++++

Y el novio es sesentón

La novia octogenaria

Y el novio es sesentón  

Es el tercero en la lista,

Dos ya han ido al panteón.

+++++guitarra+++++

Dos ya ha ido al panteón

Es el tercero en la lista

Dos ya han ido al panteón

Caray con la duquesita

Vaya empuje y que furor.

+++++guitarra+++++

El cuadro tiene su enjundia

Entiéndanlo buenas gentes

La Cayetana chochea

Y Miguel ya no recuerda

Cuando perdio el primer diente.

       (Tercera)

Pero Sevilla es Sevilla

Novia del Guadalquivir.

++++guitarra++++++

Novia del Guadalquivir

Pero Sevilla es Sevilla

Novia del Guadalquivir

Allí pasan muchas cosas

Que no pasan ni en Madrid

   (+++guitarra+++)

Que no pasan ni en Madrid

Allí pasan muchas cosas

Que no pasan ni en Madrid

Cosas que parecen chistes

De los que hacen reír.

+++++guitarra+++++

Viva Sevilla y ¡ole!

Viva el puente de Triana

Viva el novio funcionario

Viva er Betis m’anque pierda

Viva doña Cayetana.

(Cuarta)

Remataré con la cuarta

Siguiendo la tradición.

++++guitarra++++

Siguiendo la tradición

Remataré con la cuarta

Siguiendo la tradición

Aquí empiezan su romance

Cayetana y Miguelón.

++++guitarra++++

Cayetana y Miguelón

Aquí empiezan su romance

Cayetana y Miguelón

Las próximas sevillanas

Serán de separación.

++++guitarra++++

Vaya noticia, un bombazo

Para la televisión,

para los lelos que miran,

Y p’a los tontos que compran

La prensa del corazón.  

FIN

Estas sevillanas pueden ser causa de insultos hacia mi persona, los asumiré gustoso y bienvenidos sean, porque seguramente vendran de la boca o la pluma de algun necio. Hasta luego, Jaime

CUENTOS DE NAVIDAD 2a Parte

Segunda parte.

 

         Donde se da cumplida cuenta de la infancia, de la adolescencia y de la corta vida de adulto del Judeo-Celta Iesus.

 

         A pesar de haber mucho trabajo en Jerusalén, pocos días después de nacer Iesús, Josué empezó a trabajar como oficial con un carpintero local y unos  meses después (ignoramos cuántos) al dueño de la carpintería le cayó un madero en la cabeza machacándole los sesos dejándolo frito in situ.

         Como las ocasiones las pintan calvas Josué aprovechó la ocasión y por cuatro perras al contado y otras tantas a plazos, se arreglo con la viuda del carpintero quedándose con la carpintería y se estableció en Belén como carpintero por cuenta propia.

          Poco después hizo venir alguno de sus hijos y de momento la cosa funcionaba bastante bien hasta que poco tiempo después el Rey Herodes mandó aumentar los impuestos porque le apetecía construirse un nuevo palacio y ya se sabe que los caprichos de los reyes lo pagan los villanos. A Josué como buen judío que era, esta subida de impuestos le sentó como un jarro de agua fría y estaba que echaba los dientes porque con lo que ganaba en la carpintería trabajando de sol a sol casi no le llegaba para mantener decentemente a su familia. 

         Por ese tiempo Josué tuvo de nuevo la visita de su amigo Ángel, el cual se dedicaba a la venta ambulante de incienso y mirra al por mayor, además de otros artículos empleados en los oficios religiosos, y es por cuestiones de su negocio que se encontraba en Belén visitando  algunos clientes y de paso antes de ir a la capital aprovechó la ocasión para ver y hablar con Josué. Este le confesó sin ambages la precaria situación por la cual estaba pasando, debido a los nuevos impuestos ordenados por el hijo puta de Herodes; los gastos eran enormes y no había manera de sacar los pies de las alforjas, porque apenas cobraba una pequeña factura ya estaba el recaudador del reino en casa para llevarse casi la totalidad de lo cobrado, de forma que otra vez las estaba pasando moradas.

         El amigo Ángel tras corta reflexión le aconsejo nuevamente; esta vez de emigrar a Egipto adonde él sabía a ciencia cierta que se ganaba de verdad pasta a punta pala, y eso porque un medio emperador romano llamado Marcus Antonium se había enamorado de Cleopatra que era en la actualidad Reina y Soberana de Egipto y que según decían los que la habían visto de cerca era guapísima y estaba más buena que el pan de centeno frotado con ajos su chorrito de aceite de oliva y cubierto de finas lonchas de jamón de los cerros ibéricos; al parecer esta reina era la mar de caprichosa y cada día se le apetecían palacios, cosas y muebles nuevos. Armarios, mesas y mesitas, consolas, cómodas, camas, pérgolas, y un largo etc. Y ya se sabe que cuando un medio emperador romano se enchocha de una reina y mucho más si esta es un bombón, cede sin discutir ni valorar a todos los caprichos de su adorada y por eso mismo en Egipto y en aquellos momentos  había “curro” a punta pala y se ganaba mucha pasta, en pocas palabras aquel país era lo más de lo más.

         Tras esta conversación con su primo  Ángel, José pensativo llegó a casa y sentado en la mesa delante de un plato de migas fritas con sebo de borrego, relató a su querida esposa María la conversación que había mantenido con su primo, a lo cual la obediente esposa le dijo: Josué, amado marido mío, tu eres el cabeza de familia y lo que tú dispongas se hará.

         Al día siguiente Josué habló con un carpintero samario que era cojo y tras muchos regateos, como es normal entre semitas, llegaron a un acuerdo y Josué le vendió la carpintería. A continuación enviaron con una caravana de nuevo los hijos con la familia de Nazaret, y él, su esposa María y el pequeño Iesus a lomos de burra emigraron a Egipto.

         Tras una semana de andar por los polvorientos caminos de Judea, Josué con los pies deshechos y la burra sin herraduras hicieron su entrada en la prospera ciudad de Alejandría, que por aquel tiempo era la ciudad más importante de Egipto. Buscaron, encontraron y se instalaron pagando un alquiler moderado en una casa propiedad de un armenio y unos días después Josué se colocó de oficial carpintero ebanista en una carpintería muy buena, con un buen sueldo, papeles en regla y declarado a la seguridad social. Pero aunque su situación no era mala a Josué no le gustaba trabajar para nadie, o lo que es lo mismo ser mandado, de forma que como buen hebreo que era, poco a poco le fue comiendo el tarro al armenio hasta que consiguió que accediera a asociarse con él montando una carpintería en los bajos de la casa, el armenio ponía el local y la contabilidad y Josué la sabiduría del oficio y se suprimía el alquiler.

         Y en efecto, el negocio de la carpintería empezó a funcionar bastante bien y Josué ganaba muy bien su vida, todo iba a pedir de boca y así pasaron varios años.

         El niño Iesus mamó de las ubres de su madre veintiséis meses y luego ya pasó a las gachas elaboradas con leche de cabra y harina de trigo; a Mariem le hubiera gustado hacer las gachas con harina de maíz, pero el maíz estaba en América y este continente todavía estaba sin descubrir, aunque ya estaba poblada, (de cualquier manera tampoco Cristóbal Colón había nacido); en fin que los años pasaron  y a la edad de diez años Iesus era un muchacho espigado, rubio e inteligente, a esa temprana edad el muchacho hablaba el arameo que digamos era su lengua natal, el griego que era la lengua que se hablaba mayoritariamente en Alejandría, también hablaba muy bien el hebreo, el árabe, algo de latín  y varios dialectos de entre los más de cien que en aquellos tiempos se hablaban en Egipto.

         Mimado y consentido por su madre, pasaba de los consejos que su buen padre intentaba darle y la mayoría de su tiempo la pasaba en la calle, donde capitaneaba una banda de golfillos muy poco recomendables con los cuales se dedicaba a todo aquello que prohibían las leyes, en la calle aprendió, enseño y practicó ciertas prácticas que en más de una ocasión dieron con sus huesos en el cuartelillo de la policía local, adonde fue severamente reprendido además de tener que pagar sus padres buenas cantidades de dineros para sacarle del calabozo, ni que decir tiene que aquellas multas a su padre le sentaban como un tiro en la nuca .

          A la edad de catorce años el niño Iesús ya tenía las ideas muy claras. El no había nacido para ser un currante. Su padre, el bueno de Josué estaba hasta el gorro de sus descaros y de pagar multas; un día, de la mejor de las maneras lo cogió aparte y quiso con las mejores palabras que pudo inculcar en el chico las virtudes del trabajo y de la honradez, proponiéndole a iniciarse en el oficio de carpintero tomándole de aprendiz en el taller; pero Iesus le dijo a su padre que nanai, que no contara para nada con él en cuestiones de “currelo”, porque él tenía la certeza de que su misión no era de este mundo y menos la de trabajar como un burro para malvivir y peor comer; sus miras eran mucho más altas, de forma que si quería tener aprendiz que lo buscara por otra parte porque él no había nacido para ser un triste carpintero de mierda y no se sabe cuántas cosas más, todas ellas muy desagradables, tras esta tirada le dijo a su padre que él no hacía parte de este mundo.

         Y así sin dar un palo al agua trascurrieron varios años más; comiendo a la sopa boba, haciendo rastros a diestro y siniestro, y creando con ello un foso de enemistad por no decir otra cosa entre padre e hijo; en este enrarecido ambiente pasaban largas temporadas mutuamente sin dirigirse la palabra. Mariem entre los dos intentaba comprender a uno y otro, pero embobada con el hijo de sus entrañas seguía consintiendo todos los caprichos de Iesus.

         Un día o mejor dicho una tarde cuando Iesus contaba dieciséis años, junto con su cuadrilla después de robarle una cuadriga a un legionario que estaba bebiendo en una taberna, fueron a ver un espectáculo de magia donde actuaba entre otros el famoso mago indostaní Rhaska  Tharkuhal, el cual en uno de sus sorprendentes números pidió la colaboración de una persona del público. Los amigos de Iesus que eran conocedores de algunas habilidades de este, insistieron para que fuera subiera y tras muchos ruegos por parte de sus amigos y del público en general Iesús accedió y subió al escenario.

         -Hola ¿Cómo te llamas? -Le preguntó el mago-.

         -Iesus, respondió el muchacho.

         -¿Tu estas dispuesto a ayudarme?

         -Vale, ya veremos.

         -Bueno, pues entre los dos vamos hacer desaparecer lo que hay en esta caja; veamos qué es lo que contiene. ¡Hombre que tenemos aquí!, una gallina, bien Iesus coge este papiro cuadrado por las dos puntas opuestas y haz con él un gran cucurucho de forma que quepa la gallina dentro etc. etc.

         El número fue un éxito rotundo, el mago felicitó a Iesus por lo bien que lo había hecho y le dijo aparte que le gustaría hablar con él después de la función.

         Iesus espero a que acabara el espectáculo y se presentó en el camerino del mago, golpeó suavemente con los nudillos de la mano en la puerta y una voz dijo pasa, pasa.

         -Hola buenas tardes-.

         -Hola muchacho, ¿qué tal estas? ¿Oye chaval tu de que raza eres, con esos pelos rubios y los ojos azules?

         -Soy judío de Galilea.

         -Joder pues nadie lo diría, porque mejor pareces extranjero de la parte de Europa, pero en fin vamos al grano. Oye ¿a ti te gustaría trabajar conmigo? Yo te enseñaría el oficio, comerías muy bien, he incluso ganarías algún dinero.

         -No sé, tendría que consultarlo con mis padres, a mí sí que me gustaría, pero ellos me parece que no estarán conformes, de todas formas esta noche lo comentaré en casa y mañana le daré la contestación.

¿Vale?

         -Vale, vale. Mañana te espero aquí con una cosa u otra.

         -Bueno pues adiós, hasta mañana.

         -Hasta mañana si Dios quiere.

 

         Cuando llegó Iesus a su casa ya estaban sus padres cenando, saludó y se sentó en la mesa, después de hacer su jaculatoria se sirvió algo de la cena que su madre había preparado y sin más preámbulos les dijo a sus padres que había determinado trabajar en el espectáculo de ayudante con un mago. Mariem ante tal anuncio se horrorizó e intentó empleando todos los medios a su alcance para persuadir al hijo adorado de sus entrañas de desistir en semejante empresa, diciéndole que en el espectáculo se encerraban todos los vicios y malas costumbres de la tierra, que todos los cómicos, magos, músicos y malabaristas eran carne del diablo y que estaban condenados irremisiblemente a las calderas de Pedro Botero etc. etc.

         -¿Por qué no dices nada amado esposo mío? ¿Tú te das cuenta adorado Josué? Nuestro hijo por esos mundos de Dios, haciendo de comediante entre esa gentuza de la farándula y el espectáculo que son unos degenerados. ¡Ay madre del amor hermoso que desgracia!

         Josué después de haber aguantado estoicamente los muchos  desplantes que su hijo le había dado cada vez que le había propuesto  de trabajar con él en el taller para ser el día de mañana un hombre de provecho, la verdad es que estaba algo o mejor dicho muy irritado con el muchacho, en el cual aparte de la disparidad fisiológica de sus  personas había algo en el carácter de Iesus que no le cuadraba completamente, quizás fuera aquella desenvoltura impropia de los chicos de su clase con la que hablaba, la rara facilidad con que aprendía y asimilaba todas las cosas o aquella diferencia física entre ellos que cada día se hacía más patente, de forma que todo el mundo le preguntaba no sin cierto grado de ironía:

         -¿Josué pero ese es tu hijo? Pues la verdad es que no se parece a ti ni en el mear.

         Esto a pesar de la confianza ciega que él tenía en su esposa la verdad es que lo tenía muy mosqueado.

         En esta ocasión  no dijo nada importante se limitó a decir con cierto desdén:

         - Si al chico le gusta lo del circo, pues él sabrá, a mi como si se quiere marchar a pescar tiburones, por mi no hay inconveniente, que haga con o sin tu consentimiento lo que le salga de las narices, de cualquier manera la carpintería parece ser que al señorito no le interesa porque su misión no es de este mundo.

         Y así fue como Iesus al día siguiente empezó a trabajar de ayudante de mago.

         Avispado como era, Iesus no tardó mucho tiempo en aprender todas las triquiñuelas del mago, de manera que un par de años después, además de presentar el número en cuatro o cinco lenguas diferentes también el mago le dejaba ejecutar un número de prestidigitación y otro de escapista con gran éxito.

         Por ese tiempo Josué estaba en los cincuenta y tantos y prácticamente para el arrastre y Mariem que aunque mucho más joven también estaba ansiosa por ver a sus otros hijos decidieron regresar a Galilea, de modo que Josué vendió al armenio su parte del negocio y regresaron a su país pero sin Iesus el cual entusiasmado con el espectáculo de la magia, se negó rotundamente a seguir a sus padres diciéndoles que regresaría cuando acabase de aprender el oficio de mago, pero que de momento no pensaba moverse de allí.

         Y en efecto Josué contento por volver a su tierra y Mariem llorando por dejar a su hijo más querido regresaron a Galilea y Iesus empezó una nueva etapa en su vida cuando no contaba más que dieciocho años.    

         Con el mago Rhaska Tharkuhal  Iesus estuvo poco tiempo más, porque su habilidad para la magia en poco tiempo sobrepasó a la de su maestro, y el público prefería ver al joven y apuesto rubio que al famélico y oscuro indostaní, el cual no tardó en darse cuenta del éxito de su aprendiz y aconsejo a su discípulo para bien de los dos de separarse. Por él, porque en compañía del joven perdía público y notoriedad, y por Iesus, porque a estas alturas ya no tenía nada que aprender de nadie, ya que en la hora actual ejecutaba trucos, que más que trucos parecían prodigios o milagros que ni él mismo siendo un famoso mago como era, se hacía cruces y no encontraba la manera de descubrir  cómo podía realizar semejantes números.

         Cuando Iesus se vio solo busco un manager y lo encontró en la persona de Saúl un judío vividor que estaba forrado e invirtió varios miles de dracmas, ases y denarios en publicidad, vestuario y atrezo. Con estos atributos siempre de la mano de su manager, el cual quizás para despistar a hacienda cambió su nombre por el de Paúl, pues bien a la edad de diecinueve años recién cumplidos empezó Iesus sus actuaciones en solitario con gran éxito, primero por todas las ciudades y pueblos de Egipto y pronto su fama traspasó las fronteras y se extendió por todas las provincias del medio oriente.   

         En el año 27 encontramos a Iesus actuando en Cafarnaúm, era este un pueblo de mucho renombre en aquellos tiempos donde se reunía gran parte de la intelectualidad de Galilea.

         Para la presentación correcta de su espectáculo de magia, Iesús  había contratado y adiestrado una docena de empleados los cuales montaban el tinglado y colaboraban cada cual en el papel que previamente tenía asignado, en compañía de estos acólitos el Maestro actuaba todas las noches con gran éxito en un gran teatro construido por los romanos llamado Emporio.

          Después de la actuación junto con sus empleados y su manager iban al cabaret a cenar, algunos de ellos a pasárselo bien con las mujeres que en el local trabajaban de alternadoras y Iesus a jugar a las cartas en cuya manipulación era maestro, ganando gracias a su extrema habilidad todas las noches buenas sumas de dineros.

         Las mujeres de todos los cabarets que frecuentaba Iesus estaban enamoradas de él, pero este era muy frío y las desdeñaba hasta el día en que su amigo Iuan le presentó a una mujer singular; una hembra de una belleza rara, morena de ojos negros y profundos, de un cuerpo extraordinario y de una sensualidad desbordante llamada Mariem de Magdala, solo verla Iesus comprendió que aquella sería la mujer de su vida y gracias a su amigo Iuan, Iesus se bautizó en amor físico.

         Acabaron el contrato en el teatro Emporium y se dirigieron todos juntos a Jerusalén, adonde Paúl había conseguido un contrato fabuloso, hicieron un alto en la ciudad de Caná adonde además de realizar varias actuaciones con gran éxito, aprovecharon para asistir a la boda de la prima de un empleado llamado Pedro natural de dicha localidad.

          Al poco de estar allí comiendo y sobretodo bebiendo, como nadie de los presentes ignoraba que Iesus ejercía de mago le pidieron encarecidamente de hacer algún prodigio y como Iesus ya sabía que esto ocurriría poco más o menos, él había previsto y puesto a punto un número en el cual convertía el agua en vino, más tarde este número se convirtió en la clave de su publicidad que rezaba así en grandes carteles: “ Iesus el mago que convierte el agua en vino”, tras esta demostración que dejó con tres palmos de narices a los presentes, Iesus algo eufórico por los efectos de los aplausos y la bebida, pidió tres panes y tres peces que al momento le fueron dados, Iesus cogió los peces y depositó uno en el fondo de cada una de las tres canastas, a continuación repitió la misma operación en otras tres canastas, acto seguido, bajo la expectante mirada de la asistencia murmurando unas palabras extrañas que nadie comprendió, cubrió con un paño morado cada una de las cestas y un momento después tras decir varias sandeces más y realizar varios movimientos con las manos retiró el morado paño y cual no fue el asombro de los presentes al ver con sus propios ojos tres cestas repletas de pan y las otras tres llenas a rebosar de peces variados.

         Las gentes le pidieron de desvelar el truco pero él les dijo que todo había sido producto de su imaginación y ahí quedó la cosa.

         Al día siguiente Iesus y toda la compañía continuaron la tournée  actuando en algunos lugares poco importantes y el Domingo de Ramos del año 34 de nuestra era por la mañana precedido por su fama y con gran expectación de público montado en un jumento y vestido con túnica blanca hizo el mago Iesus su entrada en Jerusalén seguido de toda la compañía y de su mujer María de Magdala, la cual en esos momentos se hallaba en cinta de cuatro meses.

         Se alojaron en un hotel de tres estrellas del sur y una del norte y al día siguiente por la tarde noche debutó el mago Iesus en el teatro griego; un teatro al aire libre situado en la falda del monte de los olivos  adonde obtuvo un gran éxito.

         Tras la actuación Iesus tal como acostumbraba hacer acompañado de su manager y de dos o tres hombres de su entera confianza fueron al cabaret para beber unas copas y echar una partida de cartas. Después de haber desplumado a un par de forasteros Iesus se despidió de sus hombres y se dirigió al hotel, penetró en él, subió las escaleras que conducían a las habitaciones y desde el pasillo escucho varios gritos de mujer que provenían como de su habitación, corrió hacia ella abrió de golpe la puerta y vio con sus propios ojos como su ayudante Iudas intentaba violar a su mujer Magdala, avanzó hacia el violador y agarrándolo por la pechera le aplicó un puñetazo en la cara chafándole los morros y las narices, haciéndole caer al suelo adonde el colérico Iesus lo molió a patadas.

         El maltrecho Iudas se levantó como pudo y sangrando copiosamente por la boca y la nariz intentaba salir de la estancia profiriendo amenazas sin cesar y jurando que se vengaría como fuera. Todavía Iesus lo acompañó hasta la puerta despidiéndole con una soberbia patada el trasero que le hizo avanzar varios metros casi sin tocar el suelo.

         Tras esta bronca Iesus consoló ampliamente y sexualmente a Magdala por conducto  bocal, vaginal y analmente hasta altas horas de la madrugada, entre todas estas experiencias sexuales, para dejarla verdaderamente satisfecha y hacerle olvidar el mal rato pasado con el borde de Iudas, el mago Iesus le practicó sabiamente el “intenso” que era un número especial que en principio solo lo practicaba domingos y fiestas que guardar, una experiencia que solamente él era capaz de realizar y que volvía loca de placer a su querida Magdala.

         Iudas corrido por la paliza recibida, salió del hotel y se dirigió

directamente a los baños públicos, adonde por muy poco dinero se hizo asear por un joven esclavo muy bien dotado, el cual una vez aseado lo satisfizo sexualmente. Iudas aseado y todavía con el culo escocido por la penetración brutal del miembro del esclavo, se dirigió  al Sanedrín adonde pidió audiencia para hablar con el rabino mayor. Un viejo conserje que era tartamudo le dijo no sin cierta pena que esperara en la antesala, aunque a él le parecía que el jefe del sanedrín, un tal Annas, no podría recibirlo aquella tarde porque estaba reunido con tres samaritanas de cojón  de mico, y que lo más seguro lo enviaría a su yerno Caifás, que es el que se ocupaba de los asuntos corrientes cuando su suegro estaba reunido con samaritanas de cojón de mico; Iudas que ya estaba hasta los huevos de oír al tartaja aquel, le dijo que igual le importaba uno que otro pero que no hablara más porque allí les iba a coger el alba.

         En esto estaban el tartamudo y Iudas cuando por la puerta apareció Caifás.

         -Que pasa aquí? Inquirió.             

         -Naaaada queeee esssste quieeeeere po po po ner una de de de denuncia. Dijo el tartamudo.

         -Tu a quien quieres denunciar?

         -Bueno yo primero quiero saber si es verdad que dais treinta denarios de plata a todo aquel que denuncie un hereje.

         -Así es, siempre que se pueda demostrar que el denunciado es en realidad un hereje y habla mal de nuestra religión.

         -El que yo vengo aquí a denunciar es nada menos que Iesus de Belén, alias el Nazareno, uno que hace magia negra, vive con mujer en pecado y hace trampas en el juego además de decir que es hijo de un Dios.

         -Ya he oído hablar de ese mago y en realidad tenía muchas ganas de echarle el guante, bien toma este recibo y pasa por caja para que te abonen tus treinta denarios. Oye como sabremos quién es?

         -No os preocupéis el viernes cenaremos en la taberna del Manco, cuando vengáis a detenerlo yo le daré un beso y por eso lo reconoceréis.

         Salió Iudas y se metió en una taberna de donde salió tres o cuatro horas después con una monumental tajada.

         Al día siguiente sin pensar en lo que había pasado la tarde anterior con el borde de Iudas; Iesus como de costumbre quiso festejar el Sabbat, he hizo preparar en una taberna típica un pequeño banquete a base de pan y vino, con el fin de reunirse todos alrededor de una mesa y pasar un buen rato en buena armonía.

         Como de costumbre la función se desarrolló sin incidentes, Iesus resucitó varios muertos, saco los malos espíritus del cuerpo de tres endemoniados, devolvió la vista a seis ciegos, y renovó el virgo de  catorce jóvenes y desoladas muchachas, algunas de ellas, según declaraciones propias lo habían perdido  haciendo probatinas y otras por descuido, para finalizar su actuación realizó algunas de las transformaciones que eran fijas en el programa como la conversión de agua en vino y viceversa.

         Tras la función una vez contada la caja, que para eso eran judíos, en muy buena armonía todos juntos como una peña se dirigieron al restaurante para cenar y lo que fuera necesario para pasárselo bien. Cabe decir que Iesus además de pagar muy bien, de vez en cuando tenía detalles como este arriba indicado, logrando tener con ello a toda la troupe contenta, no como ocurre en la mayoría de los espectáculos que los jefes se llevan el gran bocado dejando algunas migajas sueltas para los subalternos.

         Pues bien una vez en el restaurante entre risas y chistes muy graciosos tomaron todos un buen aperitivo romano fabricado por un tal Martini y puesto en moda por el gobernador Pilatos, del cual se comentaba que le daba al morapio cosa mala,  porque el agua no la empleaba más que para lavarse las manos; en fin que tras este moderno aperitivo y varias bandejas de calamares a la romana y gambas a la plancha, se aposentaron  al rededor de una gran mesa e Iesus cogiendo un pan lo partió con sus manos y dijo a los comensales “Comed todos de este pan porque es tierno, blanco; y que leches!!el pan  hace cuerpo, y tras esto se sirvió un gran vaso de vino y les dijo bebed de este vino porque el vino hace feliz a la gente y además hace sangre” dicho esto bebieron todos abundantemente y esperaron con ansia la cena; por cierto copiosa y muy rica, consistente en entremeses variados, lenguado a la molinera, y paletilla de cordero al horno con patatas a lo pobre, esto por lo que eran los platos fuertes, todos ellos bien rociados de buenos crudos de Hispania y Gaule, después  sirvieron quesos variados, frutas del tiempo, polvorones, alfajores y roscos de vino, café de Etiopía y copas de aguardiente celta, que en arameo llamaban  orujo y en hebreo cazalla.

         Cuando ya se habían bebido además de las seis ánforas de vino que se habían servido  durante la cena, ánfora y media de aguardiente; tratándose de judíos  por cuestiones suponemos de dineros, entre varios de ellos estalló una gran disputa que tuvo que apaciguar el mismísimo Iesus; otros que iban bastante tocados por el alcohol empezaron a cantar groseras canciones de cuartel, taberna y jodienda. Iesus para refrescarse un poco y calmar el cabreo que llevaba por el comportamiento de sus empleados, por una de las tres puertas del comedor salió al huerto que estaba anexo y tras dar un paseo por el huerto se apoyó en un olivo cuando vio a su empleado Iudas seguido de varios soldados de los llamados supletifs, que eran nativos que se enrolaban voluntarios en el ejército de ocupación al mando de un sargento romano, y también venían la mayoría de sus empleados; con la irrupción de estos soldados como por arte de magia se acabó el griterío y los cantos, y uno de los soldados preguntó en lengua aramea: Quien de vosotros es Iesus de Belén o el Nazareno? Iudas abrazando al mago Iesus dijo este es.

         -Que ostias pasa aquí? Dijo el empleado Pedro.

         -Pasa que este se viene con nosotros y chitón que nadie se mueva o aquí va a pasar algo gordo.

         Inmediatamente Iesus fue maniatado y conducido al sanedrín supremo, pero antes de comparecer ante el gran rabino, como Iesus no paraba de protestar para bajarle los humos los esbirros de turno emplearon la técnica del garrotazo y tente tieso, esta técnica se aplicaba y todavía se aplica hoy en algunas comisarías y cuarteles con muy buenos resultados, la técnica en sí, consistía primero en despojar de sus vestiduras al reo, luego sujetarlo atado fuertemente a un poste o reja, en este caso fue a una columna, y una vez bien sujeto darle un repaso con verga trenzada o picha de toro todo ello con el fin de dejarlo más fino que un guante.

         De modo que Iesus vilmente insultado fue cruelmente azotado durante casi un cuarto de hora, que parece que es corto pero a él se le hizo muy largo, y solamente cuando en la espalda ya casi no quedaba piel y su aspecto era lastimoso, fue presentado ante Caifás, el cual viendo el decrépito estado del mago se acojonó un poco y le preguntó:

         -Oye tu, es verdad que vas diciendo que eres hijo de Dios y que tu arte de magia te es divinamente proporcionado por tu Padre?

          Iesus que estaba sangrando por todas las partes de su cuerpo le dijo con voz entrecortada:

          Yo que cojones voy a decir, eso es cosa de vosotros bordes judíos de mierda, toda esa sarta de mentiras os la habéis sacado de la manga, y todo  porque os jode un montón el verme  triunfar y como no tenéis otros argumentos para joderme la vida os habéis inventado eso.

         Ante esta respuesta Caifás dijo: Bueno, conducirlo ante el gobernador romano Pilatos y que él decida.

         Dicho y hecho, dos guardias cogieron por un brazo cada uno a Iesus y medio en volandas lo llevaron al palacio de Poncio Pilatos. Un guardia les dijo que esperaran porque el gobernador estaba despachando asuntos de muchísima importancia en su gabinete privado. En efecto el gobernador se encontraba en su gabinete privado mirando a la Meca con el tremendo rabo de un sargento de la legión metido en el ano, y ya se sabía que cuando “a Poncio le daban por el culo, no se movía ni una hoja en un árbol en Galilea ni en Judea ni en toda la Palestina”.

         Cuando por fin un cabo primero con expectativas de ascenso puso al corriente al gobernador de lo que se trataba Poncio exclamó:

         -Joder me cogéis en mal momento, yo no quiero saber nada de los líos de estos judíos de mierda, ¡! Joder, joder!!, con lo bien que estaba yo en la dulce Gaulle!!,  y es que estos hebreos son unos come mierda que solo piensan en ganar dineros y en cuanto hay responsabilidades miran de endosárselas a los demás, bueno a lo dicho, yo no quiero saber nada de esto, ahora dejarme tranquilo, de momento voy a lavarme y refrescarme el culo, porque ese cabrón con su tremenda tranca me lo deja hecho polvo.

           Y de esta manera el mago Iesus sin ni siquiera ver al gobernador  fue entregado de nuevo al sanedrín, el cual viendo en el mago un peligro para su negocio religioso, dictaminó que el mago fuera crucificado y muriera en la cruz.

         Al día siguiente Iesus cargado con una cruz de madera que pesaba un huevo fue conducido hacia un monte que los naturales llamaban de las calaveras, pero como iba mal comido y además muy debilitado por las palizas recibidas el mago Iesus andaba a tropezones y caía cada a cuatro pasos los soldados para que se levantara le sacudían fuertes zurriagazos pero es que Iesus no podía con su alma, viendo lo cual un sargento llamó a uno que pasaba por allí:

         -Eh tú, ¿adónde vas?

         -Yo nada, voy aquí hasta la administración para echar la quiniela.

         -¿La quiniela? Ya te voy a dar a ti la quiniela, venga ven aquí  y ayuda a este flojo a llevar la cruz, si no esto va a ser más largo que la cuaresma sin pan, la quiniela ya la echarás después.

         El pasante que era un ciudadano de Cirene (colonia griega situada al oeste de Egipto) cargo con la cruz y con ella a cuestas seguido por el medio muerto reo llegaron a un cabezo llamado Gólgota en hebreo y allí delante de su madre Mariem, de su concubina María de Magdala y varios de sus empleados, y la notable ausencia de su padre y de sus hermanos, fue crucificado el mago Iesus muriendo poco después tras balbucear varias palabras que por desgracia ninguno de los presentes  comprendió.

          Ya veis queridos niños y niñas que de nada le sirvieron los cientos de trucos que él sabía realizar; también cabe señalar que ese día y junto a él crucificaron a dos maleantes de los cuales no se tienen noticias ni anteriores ni posteriores.    

         Y así fue cómo acabó la vida de aquel niño que fue concebido cuando la primavera la sangre altera, que nació en una cuadra, y que fue y continua siendo  aún hoy día, el mago más famoso que ha habido en todos los tiempos, todavía causan admiración, se celebran y se comentan sus trucos, sin que jamás nadie haya podido comprenderlos y que han dado pie a las mayores controversias y a los mayores genocidios jamás cometidos en el mundo, consecuencia directa de las largas y sangrientas guerras que se han desatado por su culpa, además de servir de base a la mayor estafa jamás cometida en el mundo.

Bueno queridos amiguitos y amiguitas, ya veis que las cosas no son cómo empiezan si no cómo acaban y así son las cosas y así hay que contarlas, a mi me hubiera gustado que este rubio y apuesto mago se hubiera casado con María de Magdala y que los dos hubieran sido muy felices, pero la triste verdad es otra, que le vamos hacer.

 Otro día os contaré el cuento de la gallina que quiso ser águila que da mucha risa, ya veréis que bien nos lo pasamos.

 

Es otra ocurrencia del corneta  agropecuario, Jaime de Muniesa y de Monzón  de los Monzones, Cierzos y Alisios.    

CUENTOS DE NAVIDAD

          En un pueblecito de Galilea vivía y crecía una niña llamada Mariem. Era ésta sencilla muchacha de faz muy linda, y de esbelto talle; su hermosa cara de tez morena se adornaba de un par de ojos negros y profundos, de una nariz perfecta y de una sensual boca en la cual permanentemente florecía una sonrisa, para rematar este conjunto de perfecciones, lucía, aunque pudorosamente recogida, una abundante y negra cabellera como es normal entre las razas semitas.

         Crecía, decíamos esta adolescente muchacha ajena a cualquier tentación y guardando el respeto debido a sus padres de los cuales sabemos poco; al decir de algunos “sabelotodo” su padre se llamaba Joaquín y según las mismas fuentes ejercia el oficio de esquilador de equinos, bovinos y lo que se presentaba, otros sapientisimos doctores de la historia dicen que era pastor de cabras y ovejas; que era descendiente de una familia de pastores de toda la vida, como así mismo lo fueron algunos de sus numerosos hermanos, otros todavia, escepticos difieren de esta aseveración, al parecer sin fundamento y aseguran que el padre de Mariem era funcionario de obras publicas ejerciendo la profesion de peón caminero, aunque no niegan que para redondear los fines de mes se ayudara haciendo algunas chapuzas y a esquilar durante la temporada de esquilo, también dan por posible que este hombre tuviese un pequeño rebaño de cabras; lo que si se sabe con certeza y en esto todo el mundo esta de acuerdo, es que  vivían en una casilla situada en el kilómetro treinta y seis de la carretera que iba de Tolemaída a Nazaret.

         Y ademas, que nos importa a nosotros que el padre de la bella Mariem fuese peón caminero, pastor  de cabras, albañil o relojero; eso aqui no tiene la menor importancia, porque ese es un dato que no incide ni cambia en un ápice el cariz de este verídico, histórico e importantísimo episodio que sin proponérselo, trastoco el devenir de la humanidad entera desatando guerras y cruzadas sin cuento a traves de los siglos y todavia hoy dos mil años después sigue generando infinitas polémicas, pero que yo no quiero caer en la tentacion de narrar aqui ninguna de ellas, como tampoco las multiples y heroicas gestas de aquellos caballeros cruzados que lucharon con denuedo singular por la conquista del santo Grial. No, no quiero extenderme ni ser prolijo en detalles que en realidad no tienen nada que ver con el proposito primero de ésta narracion, no me parece oportuno y por eso los omito unicamente con el fin de no ser plasta y aburrir al lector con ello.

         De la madre de Mariem, aparte de que tenía por nombre Ana no sabemos gran cosa de ella, pero por lo poco que ha llegado hasta nosotros podemos deducir que esta mujer era, como casi todas mujeres de aquella época, obediente y sumisa a la voluntad de su marido como anteriormente lo fue de su padre, y por supuesto mujer de pocas luces. Sabido es que los cronistas de aquellos tiempos no se interesaban por las mujeres, las cuales eran consideradas simplemente como el complemento de los hombres, nosotros podemos suponer y suponemos por nuestra cuenta, que aparte de parir cual coneja como era normal en las mujeres casadas por aquellos tiempos, esta buena mujer se dedicaría a sus labores domesticas y poco más.

         Mariem hija obediente donde las hubiera observaba máximo respeto a la ley Mosaica tal como lo había aprendido desde muy niña en su casa y porque así lo ordenaban  las sagradas escrituras, aunque ella no las había leído; primero porque Mariem era analfabeta total y segundo y principal porque la Torà, el Talmud y la Hajala ( Ley judia) prohíben o por lo menos prohibian en aquellos tiempos aprender a leer a las mujeres o asistir a la escuela, desde que el patriarca Moïsés dicto las leyes o mandamientos, hasta el año 3759 del calendario judío ( año menos uno o dos de nuestro calendario gregoriano) que es cuando empieza esta controvertida, polémica e histórica historia.

         El padre de Mariem que era judio tradicionalista cuando la chica cumplio  dieciséis años, sumisa y sin jamás haber pisado una escuela tal como mandaba la tradición, con el fin de quitarse una boca de casa, sin pedir permiso a nadie y menos a ella, desposó a Mariem con el hijo del carpintero Jacob. Este novio no era ya ningún muchacho porque a la sazón ya rondaba los cuarenta, pero pese a su edad Josué que así se llamaba el elegido era  hombre de religiosidad probada, apocado, pusilánime y timorato; según se ve hasta los desposorios con Mariem no había conocido mujer. Josué ejercía el oficio de carpintero autónomo por su cuenta igual que su padre y su abuelo llamado Mattan.

         Josué como ya se ha dicho era veintidos años mayor que Mariem, de él se sabe a ciencia cierta que era algo corto de talla como así mismo de entendederas y muy casto, al parecer y como ya se ha dicho por pasiva y por activa jamás había conocido íntimamente mujer por lo que se deduce que se daba al onanismo con cierta frecuencia, sin embargo a pesar de ser neófito en la materia del coito, nueve meses después de contraer matrimonio Mariem parió un hijo al cual bautizaron con el nombre de Joset. Y un año escaso más tarde Mariem volvió a parir otro hijo al cual pusieron de nombre Iudas, sin tiempo para reponerse, Mariem que se afirmaba como hembra reproductora parió a Simón, y así en éste plan de hembra reproductora Mariem siguió pariendo regularmente; entre los múltiples partos también la dulce esposa de Josué parió alguna hembra, pero como de costumbre no tenemos noticia de sus nombres ni de la cantidad de ellas.

         Sin embargo el deseo oculto de la joven esposa de Josué a pesar de parir cual roedor no se veía cumplido, porque su deseo más ardiente era poder parir un hijo el día de Navidad. Mariem lo ansiaba más que nada en la vida y lo comentaba con su marido, este le decía dulcemente, mientras acariciaba la hermosa trenza de negros y lustrosos cabellos de su esposa:

         -Mariem, dulce esposa mía, ten paciencia, recuerda que los designios del señor son imprevisibles y cuando El lo tenga a bien nos premiará dándonos un hijo como es tu deseo para celebrar la Natividad, ten siempre en cuenta amada esposa mía que nada se mueve en éste mundo sin intervención ni la voluntad divina del Todopoderoso.

         Para apoyar estos buenos razonamientos Josué se entregaba a la práctica del coito conyugal como un poseso, sobre todo los días entre el veinte y veinticinco de marzo, llegando a llevar el glande de su buena verga casi en carne viva, porque Josué a pesar de ser medio tontorrón gastaba buen mango y le gustaba y se entregaba al folletage más que un hambriento a un jamón.

         A los veintitrés años Mariem parió a Jacques, y tras este último parto, Josué que ya rondaba la cincuentena se sintió algo cansado y aflojo bastante en su hasta entonces excesiva  concupiscencia, pero Mariem que como ya se sabe era bastante más joven y muy caliente sin llegar por ello a ser ninfómana, por respeto hebraico no le decía nada a su marido, pero echaba de menos los embates sexuales a los cuales la tuvo sometida durante siete u ocho años Josué y la mujer se había acostumbrado a ellos porque en realidad eran lo único que alegraba su existencia y componían para ella una delicia.

       Un día de radiante de primavera, precisamente 25 de Marzo, día de la anunciación, Mariem se hallaba sola en su casa triando un buen puñado de lentejas y preparando la cena del Sabbat, mientras completamente despreocupada canturreaba una canción de Mocedades, grupo muy a la moda en aquellos años, cuando de pronto llamaron en la puerta.

         -¿Quién es?- preguntó Mariem en lengua aramea que es la sola que por ser analfabeta hablaba la mujer no sin cierta dificultad.

         -Ave Marium-, contesto en latín la voz masculina de un apuesto soldado romano perteneciente a la tercera escuadra del segundo tercio de la infantería legionaria destacada en Galilea, el cual en ese momento preciso hacía su aparición en el dintel de la puerta, por la cual y para entrar en la estancia tenía que agachar la cabeza, tal era la estatura de este soldado vestido con sus mejores galas, sus numerosas condecoraciones, sus relucientes bronces y su brillante espada.

         La figura al contraluz del soldado parado en el portal de la casa, con los destellos que el radiante sol galileo producía en los bronces de su coraza, debemos reconocer sin avergonzarnos ni siquiera un poco, que tenía aspecto de una aparición celestial. Mariem quedó suspensa ante tal visión, pues cabe decir aquí que ella jamás había visto un hombre tan alto, ni rubio, y menos de ojos azules y con aquella impresionante presencia.

          -¿Qué es lo que deseas de mi o de mi casa noble extranjero?- Preguntó Mariem embelesada con aquella visión.

         -¿Tu ser mujer de Josué carpintero? Inquirió el militar en mal arameo.

         -Si soy yo, ¿para que necesitas al carpintero?

         -Carpintero venir conmigo, general mío jefe de tercera legión Livium Fornicus amigo personal de Poncius Pilatum querer encargar muebles para palacio.

         -Pues vaya fastidio, mi marido no esta en estos momentos en casa y todavía tardará bastante en llegar porque esta colocando ventanas en las casas baratas, esas que han construido los sindicatos. Así que si quieres lo esperas aquí y si no vuelves dentro de tres horas por lo menos, si te apetece para que la espera no se te haga tan larga puedo ofrecerte un vaso de un rico vino de Hispania el cual dice mi marido que entona el cuerpo.

         Un legionario no desprecia jamás un vaso de vino, de manera que el militar se sentó en la mesa y Mariem sacó una jarra que mal medido cabría un litro y medio de vino y una escudilla de barro muy limpia, el militar se sirvió una primera escudilla la bebió aprobó con la cabeza y se sirvió otra, y ya con ella en la mano le dijo a Mariem entre otras cosas, que él se llamaba Gabrielus y que no era romano sino celta del noroeste de una península situada al otro extremo del Mare Nostrum, llamada Hispania, de donde también procedía el vino, pero que por razones económicas como casi todos sus vecinos había emigrado a las Galias y tras tener varios tropiezos en Lutecia con la policía se enroló en la legión extranjera romana.

          Mientras hablaba el legionario no paraba de beber y cuando ya la jarra estaba en las últimas el militar con una euforia desbordante debido a la ingestión del hispano caldo, invitó a Mariem a trincar con él; Mariem le dijo que no, porque no lo permitían las leyes judías y además no tenía costumbre, a lo que el “lejia” le contestó filosóficamente que nadie está acostumbrado a nada hasta que se acostumbra, lo cual provocó una gran carcajada en Mariem dejando con ello ver dos hileras de blanquísimos dientes que tuvieron la virtud de encender el deseo carnal en el guerrero celta.

         Bebió Mariem una escudilla de vino por no hacer desprecio y otra por aquello de que con una pierna se anda mal, y en menos de una hora entre risas, bromas y que si esta va por ti y esta otra por aquel apuraron entre los dos una ánfora mediana, empezaron otra y ya sin saber cómo ni de qué manera Mariem se encontró tendida en la colchoneta entre los brazos de aquel fornido súper dotado y rubio galaico, el cual le murmuraba al oído mientras la fornicaba salvajemente aquello de:

         -Ondinhas venen, ondinhas venen, ondinhas venen y van, no te vayas rianxeira que te vas a marear.

          Mariem no comprendía nada de lo que cantaba el militar pero aquel canto le sonaba a coros angelicales, lo cual le provocaba un orgasmo desconocido, continuado y que era como para perder el sentido; en una palabra que Mariem subió al cielo, ese del cual había tanto oído hablar pero que nunca había visitado y vio en él al padre, al abuelo y al bisabuelo celestial más todos los santos y ángeles habidos y por haber.                   

         Después de los embates del guerrero celta Mariem quedó como transpuesta con una sonrisa de felicidad dibujada en sus carnosos y sensuales  labios; de esta guisa estuvo casi media hora hasta que poco a poco fue recobrando la consciencia e intentó atar cabos para comprender lo que allí había pasado, pero por mucho que le daba vueltas al asunto no conseguía recordar con nitidez lo ocurrido, (tal vez por culpa del morapio), lo único que tenía claro es que había pasado por un trance delicioso y que en ese momento aún sentía en el fondo de sus entrañas un bien estar desconocido hasta entonces.

         El legionario con la tripa llena de buen vino y los testículos vacíos, estaba medio dormido sentado en una cómoda hamaca en el zaguán de la puerta y allí estuvo esperando hasta que llegó el carpintero con el cual tuvo una pequeña conversación que aquí no viene a cuento y se marchó por donde vino.

 

         Un mes después de este suceso, Mariem comprobó que estaba preñada. Muy serena y segura de ella misma se lo comunicó como en otras ocasiones a su marido, al mismo tiempo que le dijo que el mes pasado mientras limpiaba lentejas había  tenido una especie de extraño éxtasis en el cual se le había aparecido un arcángel llamado Gabrielus rubio de ojos azules vestido de guerrero y que ante tal aparición ella había caído presa de un sueño muy profundo, en el cual tuvo la impresión de que el arcángel depositaba en sus entrañas un polvo muy placentero que la dejo inconsciente durante unos minutos y desde entonces un nuevo deseo hasta entonces desconocido había nacido en ella.

         Josué le dijo que no se preocupara porque el Señor velaba por ella y si lo que le había ocurrido era designio de El, no podía pasarle nada malo.

         Pasaban los meses y Mariem engordaba al mismo tiempo que acabadas de construir las casas baratas de la sindical, Josué tenía serias dificultades para encontrar trabajo en Nazareth. Josué no llegaba con las cuatro chapuzas que realizaba para pagar el alquiler de la casa, mantener su numerosa familia, colegios, papillas, túnicas, sandalias, pagar seguros sociales e impuestos empresariales etc.

         Una tarde estaba Josué como de costumbre jugando al tute en la taberna con tres desgraciados como él, cuando se acercó a la mesa su amigo Ángel:

         -Que la paz de Dios sea con todos vosotros hermanos saludo Ángel, y en tu alma respondieron los presentes, shalom.

          Josué dejó la partida y junto a su amigo se sentaron en otra mesa pidieron de beber y como por empezar la conversación Ángel le preguntó:

         -¿Cómo te van las cosas y el negocio? amigo mío-.

         -No muy bien-, respondió Josué, -en estos momentos las estoy pasando muy canutas porque lo de las casas baratas se ha terminado y ahora el trabajo es escaso y mal pagado, estoy esperando una contestación para realizar unos arreglos y fabricar varios muebles en casa del gobernador, pero ya veremos lo que pasa de momento como se suele decir, las cosas de palacio van despacio.

         -¿Por qué no te vas de una puñetera vez de aquí? Con las manos que tú tienes en Jerusalén te harías de oro.

         -Hombre, pues justamente me lo estoy planteando seriamente, porque de cualquier forma como pertenezco a la familia de David tengo por fuerza que ir a Belén para empadronarme, cumpliendo el decreto del emperador Cesar Augusto por el cual se obliga a empadronarse a todo el mundo, yo lo debo de hacer en Belén que como tú sabes es la ciudad de David, y si veo que las cosas están medio bien a lo mejor me establezco allí, aunque solo sea una temporada.

         Pues harás bien porque parece ser que desde que Judea es provincia romana no paran de construir vías de comunicación, templos y palacios, de forma que hay trabajo para parar una carreta tirada por seis bueyes.

         Después de esta conversación con su amigo Ángel, Josué se fue para su casa y una vez en ella sentado en la mesa ante  un plato de verduras refritas con ajos, mientras engullía estos manjares hizo parte a su mujer de la conversación que había mantenido con su amigo, acto seguido Josué  le explicó su plan, el cual consistía en que primero se iría él y luego según viera el asunto ya decidirían entre los dos lo que más convenía hacer; pero Mariem tras haber escuchado atentamente a su marido, le dijo que a ella no le hacía ninguna gracia el quedarse sola y preñada en casa; lo mejor sería que dejaran los chicos en casa de su prima Isabel y viajaran los dos a Judea y que fuera lo que Dios quisiera.

          El viaje a lomos de burra era un palo de mucho cuidado teniendo en cuenta el estado avanzado de gestación de Mariem, pero la suerte ya estaba echada y por más que el bueno de Josué intentó persuadir a su dulce esposa alegando de que era una verdadera locura hacer semejante viaje en su estado y no se sabe cuántas cosas más, Mariem tozuda como la burra que debía de cargar con su embarazado cuerpo no se bajo del burro nunca mejor dicho y aunque no muy convencido Josué aceptó el viajar junto a su dulce y embarazada esposa.

          Unos días después dejaron los chicos con su prima Isabel como ya habían convenido, cargaron la burra con lo que ellos consideraron más imprescindible y encomendándose a los designios del Señor todo poderoso iniciaron juntos esta primera aventura. Una vez llegados a la capital si el Señor así lo disponía, buscarían trabajo y casa para vivir decentemente, de forma que una vez instalados pudieran hacer venir a sus hijos y vivir todos en buena armonía y en la paz del Señor.

          Josué alabando sin cesar al Creador y Mariem preñada de más de ocho meses, anduvieron por aquellos caminos sin asfaltar varios días comiendo lo que buenamente podían y durmiendo en las pajeras que encontraban. Josué no cesaba de alabar al Señor y pedir que Éste lo guiara, pero al parecer el Creador de todas las cosas  no estaba por la labor ni oía los ruegos del carpintero o también puede ser que éste no comprendiera los signos que Dios seguramente le enviaba. Cabe la posibilidad de pensar que Josué confiando plenamente en Jehová no se había provisto de mapa alguno y desorientados  por completo se perdieron por los caminos.

         Acamparon en un prado y  fueron pasto de bandoleros y rufianes sin escrúpulo alguno, los cuales actuaron con inusitada violencia robándoles gran parte de sus pertenencias, el escaso dinero que Josué llevaba escondido entre sus prendas íntimas además de sufrir éste una tremenda paliza por negarse a entregárselos por las buenas, y casi todos los víveres que llevaban para subsistir.

         Tras esta terrible desgracia todavía anduvieron varios días Mariem a punto de explotar y Josué medio baldado por la tremenda paliza recibida por los rufianes dando sin parar gracias a Dios por los favores recibidos. Faltos completamente de víveres y completamente extenuados tres o cuatro días más tarde una fría tarde por fin llegaron  muertos de hambre a las inmediaciones del pueblo de Belén.

          El panorama era desolador a esas horas de la tarde noche no se veía ni un alma, además no conocían a nadie, ni tenían víveres, ni dinero para comprarlos, alojarse en posada ni fonda era imposible, de manera que encomendándose al Creador y poniéndose en sus manos, se quedaron a dormir en una cuadra abandonada y medio derruida que encontraron en la afueras de este inhóspito pueblo al cual Josué pertenecía por familia.

         Un par de horas después de haberse instalado en la cuadra ya bastante sosegados aunque molidos, en la puerta de la cuadra apareció un buey, a Josué medio delirando por el hambre, el rumiante animal le pareció una vaca y postrándose de rodillas empezó a dar gracias al Señor creyendo que era como un maná divino cual lo hiciera en tiempos de Moisés, con el fin de tener leche con la que alimentarse y no perecer en aquella empresa que ambos habían emprendido por designio expreso de Javeh.

         ¡Mariem! Esposa mía, exclamó Josué lleno de júbilo. Mira el Señor nos envía una vaca para que podamos alimentarnos con su rica leche.

         Josué, esposo mío, tú no tienes remedio, le dijo Mariem mucho más prosaica que su marido, desde donde estas si agachas un poco más la cabeza te darás perfectamente cuenta que lo que le cuelga a este hermoso cornúpeta entre las patas no es precisamente un braguero, si no un par de cojones que ya los quisieran para sí mismo muchos que andan presumiendo de machos por ahí.

          A las once de la noche en punto Mariem empezó a sentir los primeros síntomas perdiendo aguas en cantidades alarmantes y así estuvo perdiendo entre grandes dolores hasta medianoche en que asistida solamente por su marido y la Divina Providencia dio a luz a un hermoso niño rubio de ojos azules, lo cual fue tomado inmediatamente por un milagro vista la disparidad que el bebe presentaba respecto a sus progenitores y hasta de su supuesta raza.

         Mariem completamente desfallecida y Josué atribulado sin saber lo que hacer ni que pensar, miraban embelesados al niño en silencio, rotos de fatiga y de cansancio, muertos de hambre, cuando de pronto oyeron unos cánticos que venían de lejos.

         -¿Oyes como yo amado esposo mío?, ¿Acaso deliro? ¿Qué cantos son esos? -Preguntó con voz tenue Mariem.

         -Son villancicos amada esposa mía, villancicos a la gloria del señor que cantan los pastores, dulce Mariem madre de mis hijos-, le aclaro su marido, has de saber blanca y candorosa paloma que esta noche…. es noche buena y mañana Navidad.

         ¡Aleluya! -exclamó Mariem invadida por un súbito júbilo-, ¡Alabado sea  Jehová!.

         A pesar de su extrema fatiga su cara resplandeció por un instante y alzando los brazos y las manos por encima de su cabeza, con la mirada puesta por uno de los innumerables agujeros que había en el techo de la cuadra en el estrellado cielo, volvió a exclamar: ¡Bendito sea Yaveh y el arcángel san Gabrielus!, por fin mis deseos se ven cumplidos, he parido el día de Navidad. Y sacando un hermoso pecho por el escote de la fina blusa de lino, ofreció el sonrosado pezón a su hijo recién nacido el cual ajeno a la situación mamó de la rica leche afanosamente como si en toda su vida no hubiese tetado.

 

         A los ocho días de nacer Josué llamó a un rabino para proceder a la circuncisión del niño. Prepararon el acto y el rabino cuando tuvo en mano el miembro sexual del bebe del cual debía de cortar el prepucio, exclamó admirado, vaya pedazo de rabo que tiene este chaval. Este chico hará historia, vaya si la hará, vaticino gravemente el rabino, y tras esta aseveración le impusieron el nombre de Iesús.

         Y nada más, amiguitos y amiguitas si sois buenos y obedientes otro día os contaré alguna de las andanzas más notables del Judeo-Celta Iesus de Belen que no de Nazareth.

         Hasta entonces recibir un abrazo de este que os quiere y no os olvida.

                   El autor J.M.M.

      Es un extracto extraído de algun evangelio imaginado por Don Jaime de la Estanca de Alcañiz,  conde de Machetti

HISTORIAS DE CUERVOS Y CULEBRAS

LAS PATAS DEL CUERVO

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Una mañana temprano cogí mi caballo y me fui a pasear; no, no es eso lo que quiero escribir: Primeramente porque la hora del día aquí no tiene la menor importancia y segundo porque yo no he tenido nunca caballo; pero a lo que íbamos, un día fresco de otoño paseaba yo a pie ( que como podéis comprobar cambia mucho) por unos extensos prados que hay en mi lugar, cuando de golpe y porrazo contraviniendo mis costumbres las tripas me dieron un violento retorcijón, no es broma, un retorcijón de tres pares de huevos fritos con mucho aceite para mojar pan, e inmediatamente las incontenibles ganas de vaciar, defecar o cagar que viene a ser lo mismo, se adueñaron de mi voluntad, así que sin mas preámbulos me afloje el cinturón, baje los pantalones, sin olvidar el string, slip o mejor dicho y para que nos entendamos todos, los calzoncillos de toda la vida y dejémonos de chorradas, y poniéndome en la posición de cuclillas detrás de unos matojos, sin forzar para nada alivie mi cuerpo y por extensión mi mente; pero fijaros que casualidades tiene y nos reserva la vida, estando yo en esta incomoda posición una bandada de cuervos vino a posarse en un prado adyacente, y fue desde esta posición que me pareció notar cierta anomalía en las patas de los córvidos, intrigado en lo más profundo de mi ser, empecé a rastrear imitando aquellos legendarios y autenticos americanos Sioux o Apaches, sin por eso despreciar a los Navajos y Comanches y ya mucho más cerca de la bandada que picoteaba despreocupada lo que salía al paso, pude darme cuenta perfectamente que contrariamente a lo que todo el mundo cree, en efecto, el cuervo tiene o posee dos patas y éstas aparentemente son paralelas entre sí; eso es lo que la inmensa mayoria de los seres humanos cree, pero cuando uno tiene el privilegio y la ocasión de observar detenidamente estas aves, por poco que la vista no le falle y tenga algunos principios de lo que es la estetica o la prespectiva, se dara cuenta sin ambages que la derecha es un poco más paralela que la izquierda.

          Que alegría. Madre del amor hermoso!! Que alegría. También el cura de mi pueblo al saberlo por boca mía se alegro una barbaridad; y digo esto porque para celebrar el magno descubrimiento, le encargue de celebrar una novena de aúpa.

          Para que luego digan los urbanitas que en el campo no se aprende nada. Bobadas hijos bobadas.

 

 

EL ENIGMATICO Y POCO USUAL LENGUAJE DE LAS SERPIENTES

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         Hoy miercoles 19 de diciembre del año 2012, sin motivo que lo justifique contrariamente a mi rabieta perpetua estoy de muy buen humor, y por eso os voy a revelar un secreto que yo he mantenido durante más de sesenta años guardado, y que ni siquiera confesé al cura dominico don Generoso cuando siendo yo inocente adolescente, preso de algún ataque de misticismo religioso contritamente me confesaba a Dios todopoderoso creador del cielo y de la tierra como buen católico apostólico y romano que era, en los carcomidos confesionarios de la iglesia de las monjitas dominicas.

          Pues bien dicho esto a manera de introducción. Queridos lectores que honor me hacéis leyendo mis torpes líneas, sabed que cuando yo contaba unos diez o doce años solía ir a pasar el día o incluso varios días en compañía de mis abuelos y de mi tío Alberto en una torre que mis abuelos poseían a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Alcañiz, estas casas de campo en Alcañiz las llamamos "másicos".

          Uno de esos días estaba yo jugando tranquilamente a la sombra de una frondosa higuera situada en la entrada de la casa, cuando oí a mi abuela dando fuertes gritos llamando a mi tío o a mi abuelo, los cuales andaban atareados realizando en la huerta adyacente a la torre las faenas propias de la temporada; alarmado por los gritos de mi abuela Rosa, entré corriendo y pregunté a mi abuela el porqué de aquellos gritos, y mi buenísima yaya me dijo horrorizada que debajo del banco del hogar (en aragonés la cadiera del fogaril) había una enorme culebra. Yo aunque todavía niño me asome debajo del banco y en efecto allí en un rincón enroscada estaba la enorme culebra que en realidad no era tan enorme. Sin encomendarme a Dios ni al diablo agarré las tenazas de atizar el fuego y desoyendo los sabios consejos de mi pobre abuela, la cual intentaba disuadirme de abandonar la peligrosísima aventura, con las tenazas por delante agarré la culebra por la tripa y la saqué colgando un buen trozo de ella por ambos lados de la tenaza.

         De ésta guisa la saqué de la cocina y de la torre, y con ella siempre aprisionada y retorciéndose intentando escapar de aquella tortura me encaminé al campo con la intención de soltarla lejos del "másico".

       Y señoras y señores, fue durante ese corto trayecto que por primera vez en mi vida oí la voz de las serpientes.

         La culebra casi asfixiada con voz tenue en una lengua extraña pero que yo comprendia sin saber porque perfectamente, me pedía por favor que la soltase o por lo menos que aflojara la tensión de la tenaza porque la estaba reventando, yo sin extrañarme para nada con toda le naturalidad del mundo, le dije que nada mas tenia que no haber entrado en la torre, pero compadecido afloje la tenaza, lo cual permitió a la culebra de respirar hondo e inmediatamente me dio las gracias, yo le dije que había tenido mucha suerte de caer en mis manos porque de haber caído en las de mi abuelo o de mi tío, también la hubieran sacado de debajo del banco pero antes hubieran calentado las tenazas en el fuego. La serpiente o culebra me volvió a dar muy educadamente las gracias y me dijo que no temiera que ella no era venenosa ni mordedora, que ella se mantenía comiendo roedores y bichos dañinos para la agricultura, luego, sin dejar la palabra para nada me dijo que las culebras conocen mejor a los humanos que estos a ellas, porque Dios las habia creado antes y la prueba de ello es que Eva fue tentada por una culebra; también me dijo que los humanos no sabemos vivir en armonía con la naturaleza, que no tenemos arreglo porque hacemos todos los posibles para ser desgraciados, aun me dijo algunas cosas más pero la verdad no las recuerdo muy bien, !!Hace de esto tantos años!! En fin que después de hablarme de cosas que yo ignoraba, volvió a pedirme que por favor la soltara, y aunque me hubiera gustado hablar largo y tendido con ella, admiré su sabiduria, le pedí perdón por el mal que le había hecho y algo avergonzado la solté.

          La culebra se marcho zigzagueando como tienen costumbre de reptar estas especies y yo me quede pensativo y muy contento, suponiendo que quizás en todo el mundo solamente fuera yo el único ser humano que comprendía el lenguaje culebril, cosa que en realidad no me ha servido para nada en mi vida, porque jamás he vuelto a agarrar ninguna serpiente con tenaza. Que rabia!! 

EL PHAGOFICUS

EL PHAGOFICUS

Pues sí, esto que voy a relatar aunque tenga todas las trazas de ser mentira, cuento o fábula, parece ser que no es así; cosas más raras que las que yo cuento aquí han pasado en este mundo y las buenas gentes las han creído y todavía las siguen creyendo.

         Voy a intentar relatarlo con algunos pelos y señales, que es poco más o menos lo que hasta a mi llegó por vía oral, ya que este suceso me lo contó un viejo galeote, un condenado que junto a mi remaba cuando ambos cumplíamos condena remando en las galeras reales de su majestad Celestino II° ascensor, condenados por el delito de haber dicho ciertas verdades que incomodaban y siguen incomodando en las altas esferas reales y gubernamentales.

         Pues nada vamos a ello, porque de continuar divagando de esta manera que es como algunos escriben libros gordos de papel, pero flojos de contenido, la introducción será más larga que el relato propiamente dicho, o que valga mas la salsa que los caracoles.

         En un pueblo de un país situado en el centro de la misteriosa Africa, uno de esos países que cambian de nombre y que a fuerza de llamarse de una u otra manera nadie (aparte de los que si lo saben) sabe donde se encuentras situados, aunque eso aquí no tiene la menor importancia, porque aqui de lo que se trata es de la extraordinaria conversion de humano en higuera de un tal Phagoficus o Phagophicus, que en realidad quiere decir tragahigos, un hombre de raza marron que existio como tantos otros come higos que han existido, existen y existirán mientras haya higueras sobre la faz de la tierra.

        Parece ser que en ese pueblo de ese país situado en el centro derecha de la extensa y misteriosa Africa, había un ciudadano que desde la edad de once años y dos o tres meses se alimentaba exclusivamente de higos ya fueran estos negros verdes o incluso secos, con esta exclusiva alimentación y bebiendo abundante agua creció, se caso, pero no pudo engendrar debido a una impotencia genética, y por  causa de su esterilidad los once hermanos de su mujer y su suegro que era un bestia de mucho cuidado, le pegaron una paliza de las que hacen historia y claro està, después de recibir semejante tunda, mas suave que un guante se divorcio.

         Desde entonces el Phagoficus, vivio solo como la una, sin hablar con nadie, solo a su bola y con los años se hizo mayor por no decir viejo, y aquí es cuando da comienzo la verdadera razón de este relato.

         Sabido es que con la edad los dientes se van cayendo uno por uno y en ocasiones dos o más a la vez, a este Phagoficus también a pesar de su exclusiva alimentación a base de higos, a la edad de treinta y ocho años y tres meses se le cayó una muela y en los seis meses siguientes, o sea a partir de octubre, se le cayeron cinco más y cuatro dientes, total nueve, mas una muela que ya se le habia caido anteriormente diez. En los países ricos del primer mundo, los ricos y pudientes cuando se les cae algún diente se lo ponen nuevo de oro o de porcelana que son más bonitos que los originales; los pobres nada, porque los dentistas dan miedo con las herramientas y todavía más con las facturas.

         Antes de continuar con el relato del Phagoficus, debo de decir que en aquel país, situado en el centro derecha de la extensa y misteriosa Africa, debido a su benigno clima había cosecha de higos todo el año, o sea que había una florada de primavera cuando todavía no había acabado la de invierno, e inmediatamente sin acabar la de la primavera seguía la de verano, lo mismo para la de otoño y la de invierno y así sucesivamente, también debo aclarar, a los que no hayan viajado, que en ese país el invierno es como aquí el verano, para que veáis que cosas más raras ocurren en el planeta.          

        Pues nada, que a este phagofigas paulatinamente se le iban cayendo los dientes y como era pobre de solemnidad la boca se iba desdentando a marchas forzadas.

        Y que tiene que ver el perder los dientes con el meollo de este relato? Me preguntaran ustedes vosotros. Mucho responderé yo, alegrandome de que me hagan esta pregunta porque estoy en condiciones de responderla sin problema alguno.

         Todo el mundo sabe o deberia saber que los higos de la clase que sean, son por dentro un conjunto de diminutas pepitas que en realidad son las semillas de la higuera; véis, ya vamos llegando al meollo de la cuestión. Al comer higos la boca se llena de estas pepitas o semillas y algunas de ellas se esconden ladinamente entre los dientes cuando todavia los tenemos; en los países avanzados después de almorzar, comer o cenar, las gentes por pricipio de higiene se cepillan los dientes o deberían de hacerlo, con el fin de sacar de entre ellos los restos de de la masticacion, pero en los poblados del centro de la extensa y misteriosa Africa no hay cepillos y por lo tanto no tienen costumbre de hacerlo; y como nuestro protagonista Phagoficus o traga higos no se había lavado los dientes en su vida, los huecos que dejaban los dientes y muelas al caerse se llenaban de semillas cuando este marranote ingería higos profusamente, y "voila" que una de estas semillas ubicada en el fondo de un hueco dejado por un molar importante, estando constantemente en lugar húmedo y gozando de una temperatura agradable y sin variación, es fácil de comprender que germinara a placer.

         Al principio el phagoficus creyó que era una muela que renacía y alegrose, pero en pocos días el tronquito ya era bastante más alto y gordo que los pocos dientes que le quedaban y el tragahigos empezó a alarmarse porque sentia molestias en el paladar, pero la cuestión era que no le dolía y eso le tranquilizaba bastante, no obstante consulto con el brujo oficial y este después de sacudirle con una rama de aliaga unos ramazos en las costillas y en los pies que le hicieron ver todas las constelaciones siderales, le dio un brebaje el cual al tomarlo le hizo sacar del estomago hasta la primera simiente del primer higo que comió en su vida, pero de las semillas que estaban alojadas en los huecos dejados por sus dientes y muelas de esas no saco ninguna, y ya varios días despues el tronco de la futura higuera comenzaba a salir por la comisura de los labios y como no, también seguía enraizando por dentro, y ya, a la altura del pescuezo se le notaban ciertas protuberancias debidas a la espesor de las raíces de la que ya podríamos llamar higuera bucal. Que os parece majos?

         Apenas la higuera salió a la luz que su desarrollo fue extraordinariamente extraordinario, en cuatro días como aquel que dice el tronco ya era tan grueso que prácticamente ocupaba toda la abertura de la boca del phagofigo y las primeras hojas empezaron a brotar, y lo peor de todo era que intentar podar aquel asomo de arbol era imposible por el dolor insoportable que la poda le producia, aquello era como cortarle un miembro sin anestesia; de modo que con la boca completamente ocupada por el vegetal comer era imposible. En este estado casi vegetal el fagofigo se encerró en su cabaña resignado a morir como higuera, y así creyeron muchos de sus contemporáneos que fue; nada más lejos de la realidad, el phagofigus, no murió si no que se transformo

         La higuera fue enraizando y engordando de forma que en muy pocos meses las raíces ya le salían por los pies y buscaban afanosamente el suelo donde no tardaron de enraizar, mientras tanto el cuerpo suministraba los elementos nutricionales para que el árbol progresara y de esta forma el phagofigus se fue transformando en higuera, sin embargo por extraño que pueda parecer el cerebro seguía con sus funciones rutinarias que tampoco eran muchas, pero suficientes para que el phagofigo se diera cuenta de su propia transformación o transmutacion.

         Justo un año después el phagoficus se había incorporado por completo al tronco de la higuera, los brazos y los dedos convertidos en ramas  y como tal dio sus primeros frutos, por cierto muy buenos y sabrosos, y aquí viene lo bueno; señoras y señores llamadme embustero si queréis, pero aunque esto parezca ciencia ficción, o no os entre en la cabeza, en una palabra que creáis que este relato es producto de mi alterada sesera; Señoras y señores. Creedme!!! Al cerebro del phagofigus aun le quedaban tres neuronas activas; y por una vez en su vida el phagofigus convertido en casi su totalidad en hermosa higuera pensó, finalmente no hay mal que por bien no venga, por fin doy frutos.

         Moraleja: No seáis descuidados ni marranotes, para no convertiros en vulgares higueras, lavaos los dientes tres veces por día o más, os lo digo yo Rufino COLGATE SIGNAL. A ver si me hago rico de una puta vez para poder arreglarme la dentadura. Y nada más.             

Mas sobre san Jorge

No quise ser prolijo al relatar la historia de san Jorge y me limité al hecho del dragón, sin embargo visto el éxito que tal lectura ha despertado en mis asiduos lectores, que en realidad y sin temor a equivocarme podría emplear el singular al nombrarlos, pero en fin, como se suele decir en el espectáculo cuando no acuden mas que cuatro ratas, “no importa la cantidad si no la calidad” aunque la procesión vaya por dentro y la caja no esté completamente de acuerdo.

         Pues nada vamos a ello, Jorge de Capadocia ya saben donde nació allá por el año 275 más o menos, y murió decapitado tras sufrir tremendos martirios frente a las murallas de Nicomedia el 23 de abril del año 303, su cuerpo fue enviado a Lydda para que fuera enterrado, su cabeza o mejor dicho su cráneo fue llevado entre otras reliquias por el obispo de Maguncia Hatto III° a la isla de Reichenau en Alemania donde se construyó la iglesia de san Jorge.

          Jorge era hijo de Geroncio, y de Policromía además de pariente de santa Nina. Hay quien dice que su padre era labrador y muy rico, otros dicen que fue soldado y que debió de hacer fortuna como suelen hacer los soldados de ocupación; en fin la cuestión es que Jorge no le daba un palo al agua y montado en su caballo blanco iba como van los señoritos en la romería del Rocío o en la feria de Sevilla.

         Por una historia o conflicto que no tenemos claro se alistó a la legión  extranjera y como era bastante instruido ascendió al grado de Capitán.

         Pero fijaros lo que es la vida y las vueltas que da. En aquellos tiempos el emperador de Roma y por lo tanto de casi todo el mundo era un tal Diocleciano; y un día al final de una tremenda bacanal, cansado de no haber dormido casi nada en siete días, de haber ingerido cantidad de vinos, licores y diversas viandas, de haber vomitado hasta llenar una tinaja, haber desflorado tres jovencísimos efebos y violado dos de sus hermanas, amén de algunas esclavas se le apeteció tirarse a su madre pero esta la dijo que nones, que por donde él había salido no metería nada. Esta negativa le sentó a Diocleciano como una patada en los cojones, de momento pensó en hacer degollar a su madre, pero pensándolo mejor, porque el bestia aquel parece ser que de vez en cuando pasaba algunos segundos pensando, decidió castigar a los cristianos haciéndoles renegar de su fe.

         Estaba el capitán Jorge en la cantina de los oficiales bebiendo como un buen legionario, cuando entró un teniente recién ascendido y maricón, anunciando el nuevo edicto del emperador, y Jorge (que no es necesario recordar que todavía no era ni aspirante a santo) ni corto ni perezoso dijo como era costumbre en él: Pues a mí me suda la polla el edicto del emperador y él también; yo soy cristiano y por mis cojones que voy a continuar siéndolo. (lo cual viene a demostrar una vez más la tozudez de Jorge).

         Rápidamente tres chivatos profesionales y dos amateurs corrieron a la capitanía del estado mayor para denunciar los propósitos del capitán Jorge de Capadocia.

         Queridos lectores como podéis suponer, a poco que os funcionen la neuronas, El capitán Jorge de Capadocia fue arrestado y sometido a suplicios intensos, como por ejemplo baños de cal viva fue metido en un tonel cuyas paredes estaban sembradas de tremendos clavos que destrozaban sus carnes, pero Jorge (que ya empezaba a ser santo no exhalaba ni una queja ni renegaba de su fe) de manera que exhaustos y desmoralizados los verdugos ante la tozudez del ex capitán decidieron cortarle la cabeza, porque alguno de ellos ya empezaba a caer en la tentación de volverse cristiano.

         La noticia de la decapitación del capitán Jorge causo gran impacto entre las filas legionarias y cuando algunos legionarios se licenciaron contaron en sus países la trágica muerte de san Jorge,  por los países de aquellos legionarios la noticia corrió como un reguero de pólvora y los habitantes asombrados por el empecinamiento de este caudillo de la tozudez, lo nombraron santo patrón de sus países, de manera que en cuatro días como aquel que dice, san Jorge se hizo santo patrón de varios países, aunque cabe decir que Jorge de Capadocia fue oficialmente canonizado el año 494 por el papa Gelasio I°, su fama de santo y soldado se extendió por el mundo entero alcanzando sus mayores éxitos durante las cruzadas: Georgia, Portugal, Inglaterra, Cáceres y ya en el año 1096 durante la batalla de Alcoraz después de derrotar el rey Sancho Ramirez de Aragón a los  moros, al parecer con la ayuda del Santo, lo nombraron Santo Patrón de la corona de Aragón, también se le apareció y ayudo a Jaime I° el conquistador en la toma de Valencia, por ese motivo también es patrón de Cataluña y es venerado entre otros países en Rusia, en Ucrania, en Malta, en Italia, en Brasil, en Méjico y también en Villanueva de Alcardete, provincia de Toledo, p’a que veáis el alcance de su santidad.                

         Bueno y nada más, si aun así os parece poco pues preguntadle al cura de vuestra parroquia que lo más  seguro él os contara otra versión que yo desconozco, porque en cuestión de santos cada cual cuenta la suya. 

NAPOLEON

Napoleón  nació en una isla, y murió en otra, lo más llamativo de este emperador de baja estatura fue el enorme tamaño de su atributo sexual; ya siendo un niño era la envidia de todos los que junto a él se bañaban desnudos en la mar Mediterranea; luego ya de adolescente el futuro emperador no perdía oportunidad alguna para mostrar su tremendo y casi continuamente erecto pene; en cierto modo podríamos decir que hizo de su empleo su verdadero oficio. A partir de la edad de diecisiete años dedicaba gran parte de los días de verano a ir por las playas de lujo corsas mostrando ostentosamente su gran paquete, de modo y manera a despertar la libido en las mujeres jóvenes y maduras y sobre todo en las foxiles artistas de revista y cupletistas en general llegadas de la metropolis.

      Un día tras haber mantenido varios embates sexuales, satisfaciendo satisfactoriamente una ardiente joven y dos redomadas ancianas ninfómanas, Napoleón descansaba tranquilamente a la sombra de una palmera situada a la orilla del mar en una playa privada, cuando un elefante que casualmente, sin que nadie sepa el porqué pasaba por alli, torpe como él solo, sin mirar adonde ponia la pata el voluminoso paquidermo puso su enorme pie sobre el rabo lacio de Bonaparte, que como él también descansaba tendido en la playa. Huyyyyy!!!!!ça fait mal, (eso hace mal) dijo Napoleón retorciéndose de dolor, mientras contemplaba aterrado su miembro completamente destrozado.

A partir de aquel día  Napoleón  no pudiendo ejercer de follador profesional, se alisto al ejército de ocupación y se dedico en cuerpo y alma a hacer la guerra a todo cristo viviente. Lo que viene a demostrar y yo quiero poner al descubierto que las guerras son cosa de impotentes.

            De manera que analizado exahustivamente el comportamiento del que llego a proclamarse emperador; desde este blog hago la siguiente proclama: Jóvenes e incluso viejos del mundo que todavía  poséis un miembro eréctil (aunque sea modesto) pero que obedece pertinentemente a vuestros impulsos sexuales,  siguiendo la maxima de Aristophanes cuando dice en aquella obra a proposito de uno que se caso por librarse de la Guerra del Peloponeso: Amaos y haced el amor sin tregua; dejad las guerras para los impotentes.

Ya pasa la tropa

ya pasa la tropa,

en ristre la lanza

rancia la panza

pero bien de ropa.

Recios pechos luciendo medallas,

negra bota, plateada espuela,

techos de frio acero,

y debajo....nada.

Pasan caballeros,

ufanos ginetes,

altiva la frente,

gesto desairado.

desnudo el sable

al sol centellea,

cual fulgor en la noche

de movible estrella.

Penachos de plumas

adornan sus testas,

parecen fieros gallos

de mortal pelea.

Mas si bien te fijas

pronto se adivina,

que esos no son gallos,

mejor son..... gallinas.

recomendaciones consejos y Cia.

 

Los padres deben de tratar bien a sus hijos.

Porque ellos seran los que escojan

el asilo o residencia en la cual acabaran sus dias.

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Para que veais lo grande que es el amor,

Conozco un hombre que cuida tanto a su mujer

que por no desgastarla, usa la mujer de un vecino.

 

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Un tonto es todo aquel, sin distincion de sexo,

que milita en un partido politico,

o practica una religion cualquiera

sin obtener provecho alguno.

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Las jerarquias son como las estanterias,

contra mas altas estan, mas inutiles son.

Colouche.

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Cuando un hombre lleva atado un perro

tan atado esta él, como el perro.

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En Africa solo los viejos se libran

de la mortalidad infantil

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Los hongos son todos comestibles.

algunos solamente una vez.

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La nostalgia solo la padecen

los que han sido felices alguna vez en su vida.

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Para evitar de tener hijos follar con vuestra cuñada,

asi solo tendreis sobrinos.

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Ese gran hombre vivio

hasta el ultimo dia de su vida.

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Hay opiniones para todos los gustos,

pero de cualquier manera

Es preferible ser rico y estar sano,

que ser pobre y estar enfermo.

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No comprendo como un corazon

tan pequeño como el tuyo,

alberga tanto odio.

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Si eres muy rico

cuida muy bien tu fisico,

ser culto o bien educado no te sirve para nada.

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Esta cantante ha mejorado mucho en todo...

...en todo menos en la voz.

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Las guerras son las unicas diversiones de los ricos

en las cuales participan los pobres.

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Te oigo cantar y me doy pena,

viendo lo mala que eres

comprendo mi vileza.

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Digame padre clerigo

usar polvos o carmin

Acaso es grave pecado?

Lo es, lo es sin duda 

cuando el fin es depravado;

Pero en la actualidad

y en las que pintadas veas,

que haya pecado no creas

lo hacen por necesidad.

Pobrecitas. Sontan feas!!!

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Es mejor tener una mujer guapa para ti solo,

que compartir una fea con tres o cuatro.

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Los musicos no estan aqui,

aqui solo hay hacedores de ruido.

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Si los arboles nos impiden ver el bosque,

las religiones nos impiden ver a Dios.

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El punto comun entre un rico y un pobre,

es la explotacion.

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La muerte es muy generosa

te da toda una vida de ventaja.

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El dinero no hace felices a los pobres.

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Pobre de solemnidad,

pobre con P.

Pobre de espiritu,

pobre con P.

Pobre con P de perro,

pobre con P de puta,

pobre con P de poeta,

pobre con P de pobre.

Pobre de mi!!

Pobre de ti!!

Pobre pueblo,

pobre planeta,

pobre proletario,

pobre paria.

Pobres con P.

Pobres con P de partido,

pobres con P de podrido

pobres con P de perdidos

pobres con P de prision.

Mon Dieu!!que asco de P.

que asco de P mon Dieu!!

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En la enfermedad el mayor implicado

es el enfermo.

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La pobreza, en efecto, es un problema,

sobre todo para los pobres.

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Pues si.... Jacinto Buendia Escorza

murio al final de su vida...

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El dinero no me preocupa

lo preocupante es su ausencia.

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si supieran los que me critican

lo que pienso de ellos

todavia me criticarian mucho mas.

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Las vivoras solo muerden

alos que andan descalzos.

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Ah! el dinero...donde estara

que habra sido de él.

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Viviré mientras haya un lector

que lea lo que escribo.

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El nene tiene pene,

la nena tiene pena,

la nena quiere que el nene

le cambie el pene por la pena.

El nene le da su pene,

la nena le da su pena,

otra vez pierde el nene

otra vez gana la nena.

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El cura es muy instruido,

se sabe todo que sabe,

Mas no sabe lo que ignora

e ignora lo que no sabe.

Que es lo que ignora el cura?

ignora todo que ignora

ignora que ignora mucho,

y mas de lo ignora, ignora.

que ignorante es el cura

y cuantas cosas ignora.

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Si tu mujer te la pega con otro,

alegrate, ella es feliz y tu la quieres.

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Cuando Dios repartio las cosas, 

a los ricos les dio la comida

y a los pobres el hambre.

apostilla: el orden de factores no altera el producto, o si..

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El mal esta en el ojo del que mira.

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Olvida el pasado,

piensa en el futuro.

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Cuando llega Navidad

los pobres compran turron,

cuando llega Navidad

los ricos venden turron.

Cuando llega Navidad

los pobres compran zambombas,

cuando llega Navidad

los ricos venden zambombas.

Tocar la zambomba es facil,

es como el que se la casca,

los ricos no se la cascan

porque los ricos joden.

Joden a las pobres putas

joden a las putas pobres.

Toca la zambomba pobre,

mientras el rico te jode.

                                Nos’a jodio....

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